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Blog de Fit Factory

LAS GRASAS SATURADAS DEJAN DE ESTAR EN EL PUNTO DE MIRA...

20/02/2014 por Fit Factory

LAS GRASAS SATURADAS DEJAN DE ESTAR EN EL PUNTO DE MIRA...

Después de tanta guerra en contra de las grasas y las acusaciones en cuanto a su responsabilidad en la obesidad y las enfermedades cardiovasculares, resulta que las últimas investigaciones, nos tratan de demostrar que estábamos todos equivocados.  De hecho, el cardiólogo británico Aseem Malhotra uno de los más prestigiosos del Reino Unido y responsable de la investigación publicada en la revista British Medical Journal que libera a las grasas saturadas de toda culpa, nos cuenta que paradójicamente el consumo de productos bajos en grasa ha incrementado el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.  Aunque este dato es el que menos nos ha sorprendido.

¿Que por qué nos nos ha sorprendido?  Sencillamente porque hace mucho tiempo que muchos de nosotros venimos avisando de que detrás del “bajo en grasas”, se esconden, sobre todo, azúcares para compensar la falta de sabor resultante de eliminar las grasas.  Y el azúcar sí que es esencialmente dañino y muy perjudicial para nuestro organismo.  De hecho, alrededor del 75% de los pacientes que llegan al hospital tras sufrir un infarto tienen concentraciones normales de colesterol.  A este respecto, David Haslam, Jefe del Foro Funcional Sobre la Obesidad destaca que la evidencia médica demuestra que hoy día son los carbohidratos refinados y el azúcar los grandes culpables del aumento de grasa en sangre.

¡Pero mucha atención!  No vayamos a equivocarnos:

  1. Esto es un solo estudio.  Es cierto que proviene de un cardiólogo reputado y como tal, lo tomamos muy en cuenta, pero antes de perderle el miedo totalmente al efecto nocivo de las grasas es recomendable esperar más investigaciones.
  2. Cualquier abuso es malo, incluido el de las grasas.  El estudio no dice que podamos hincharnos sin miedo, sino que la evidencia en su contra no es tan aplastante como se creía.
  3. La grasa sigue engordando.  Estamos hablando de su efecto en la salud cardio vascular, pero sigue siendo un nutriente altísimo en calorías.
  4. Estamos hablando de la grasas saturadas, NO de las grasas trans que sí siguen siendo las más malvadas entre las malvadas.  

Así que nuestro consejo es que a pesar  esta noticia que puedes haber leído en muchos sitios, sigas ingiriendo las grasas saturadas con prudencia.  ¡Y corta todo lo que puedas el azúcar!

Sí al entrenamiento personal, no al método osmin.

10/02/2014 por Fit Factory

Sí al entrenamiento personal, no al método osmin.

  El método (más bien ausencia de método) que utiliza este presunto entrenador personal es la antítesis de un entrenamiento profesional y efectivo, realizando auténticas locuras con sus supuestos clientes que han puesto los pelos de punta a todo el sector fitness.  Si algo bueno ha hecho este programa, como dice Domingo Sánchez en el artículo que ha publicado en su blog sobre este mismo asunto, es eso: ponernos de acuerdo a todo el sector en algo: #NoAlMétodoOsmin.

 

A nadie se nos escapa que esto es un programa de televisión y que está dentro del terreno del entretenimiento y no del de la salud.  Tampoco se nos escapa que estos programas están guionizados y preparados al milímetro con el objetivo de causar el mayor impacto posible, lejos de la espontaneidad que tratan de trasmitir con mayor o peor fortuna.  Pero aquí los problemas son 2.

El primer problema, es que prácticamente todos los ejercicios que el susodicho Osmin obligó a practicar a sus clientes, como mínimo eran erróneos, pero es que en muchos casos, prácticamente todos, era muy peligroso.  El entrenamiento personal es algo muy serio.  Un entrenamiento se prepara de manera totalmente personalizada y basándose en años de estudios sobre el ejercicio y el cuerpo humano.  Se planifican los ejercicios y sus rangos de movimiento, los pesos que va a cargar la persona, los tiempos de descanso, la dieta que debe seguir la persona (que desde luego no es algo tan simple como ensalada, pescado y agua) y muchos aspectos más.  Todo esto, no es sólo por optimizar resultados, es fundamentalmente para que la persona que entrena, lo haga con seguridad y el riesgo de lesionarse o tener un susto sea el mínimo.  Cualquier espectador que crea después de verlo, que sin duda los habrá,  que esos ejercicios son los que debe hacer para ponerse en forma, corre un grave peligro de lesionarse muy seriamente.  El programar debería, cómo mínimo, incluir un aviso alertando que se trata de ejercicios peligrosos, no recomendados para NADIE y que se trata de una ficción televisiva.

El segundo  problema viene cuando se asocian las prácticas utilizadas para crear ese espectáculo a una profesión y en el camino, se denigra. Sí, se denigra totalmente.  Para ilustrarlo mejor te pondré un ejemplo.  Imagina que Osmin hubiera sido bombero, en lugar de entrenador personal y el programa hubiera tratado de como se enfrenta a incendios y otras situaciones propias de la profesión.  Ahora imagina que se anuncia como el bombero definitivo, el que llaman siempre todas las ciudades porque su método para apagar fuegos es el mejor.  Por último, imaginad que empieza el programa y nos muestran como se enfrenta al fuego y, por ejemplo,  para llegar hasta el incendio improvisa haciendo autostop.  Una vez allí busca por la zona qué puede llenar de agua para arrojársela a las llamas.  Como no tiene herramientas, coge una papelera para golpear una puerta que atrapa a una familia, se rompe la papelera y entonces arranca una señal para continuar.  Cuando va guiando a la familia fuera de la casa, como no corren tanto como él quisiera, les insulta y les grita de mala manera y cuando por fin están en la calle, por haber tardado tanto, les pone a caer de un burro. Bueno, creo que ya os hacéis una idea de lo que os quiero decir.  ¿No pensáis que con toda la razón del mundo, todos los bomberos se sentirían ofendidos porque se calificaran esas “técnicas” de técnicas propias de los bomberos?  Y para más inri se presentan como técnicas súper efectivas.  Pues esa es la situación ahora mismo.  En el sector sentimos que se ha descalificado a nuestra profesión.

Hay quien puede pensar que con artículos como este sólo estamos dándole publicidad.  Sin duda le estamos dando publicidad, pero no es sólo eso lo que estamos haciendo.  Cómo ha dicho nuestro Director Técnico, David Pozos “Es necesario manifestarse y las redes sociales son una buena herramienta. Quedarse callado no hace más que alimentar la confusión de la gente que desconoce el verdadero trabajo de un entrenador personal y que son la mayoría. #NoAlMétodoOsmin“.  Si la gente lo ve como espectáculo, como mero entretenimiento, a pesar de otros juicios de valor que podríamos hacer al respecto, pues que lo vea quien quiera.  Lo que importa es que se sepa que es puro teatro pensado para impactar y que no sólo no hay ningún principio científico que avale esas técnicas sino que son muy peligrosas y que ningún entrenador personal serio las utilizaría y mucho menos trataría así a ningún cliente.  Nosotros motivamos, no denigramos.

Motivación para no dejar el ejercicio...

04/02/2014 por Fit Factory

Motivación para no dejar el ejercicio...

Estamos llegando a ese momento.  Ese momento al que llegas todos los años.  Has entrenado tres o cuatro semanas pero ya estás empezando a perder fuelle.  Aún no vas a abandonar, sabes bien tarde del subidón de motivación con el que empezaste, aún te queda para tirar al menos una o dos semanas más.

Detente.  No de los pies, sino de la cabeza.  Es justo en este momento cuando aún puedes mantener el control porque tu cabeza aún no se ha rendido.  Controla tu pensamiento,controla tu motivación y controlarás tu destino.  Confía en mi, llevo años dedicándome a conseguir que personas como tú se superen y rompan sus propias barreras.  Eres mucho mas de lo que te permites ser.  Confía en mi y sigue leyendo.

 

 Cierra los ojos. En cuanto termines de leer este párrafo, cierra los ojos sólo 10 o 15 segundos.  Si lo estás disfrutando, sigue hasta que te apetezca.  Después de cerrarlos, imagínate dentro de un año si no abandonas el ejercicio.  Imagina tu cuerpo después de un año de entrenamiento en serio.  Imagínate con esos vaqueros que aún no has tirado porque confías en volver a entrar en ellos.  Imagínate subiendo las escaleras hasta tu casa corriendo porque te apetece.  Sí, eso puede llegar a apetecer.  Imagina que lo haces sin perder el aliento.  Imagínate entrar en tu oficina y que la gente se de la vuelta cuando pasas; imagina los conductores en los coches girando su cuello al verte pasar. Disfrútalo por un momento y cuando estés preparado/a abre los ojos y continúa leyendo.

¿Sabes lo que tardamos las personas en crear un hábito? Una media de 66 días.  Los hay que tardan 20 días y los hay que tardan 100, pero la media es de 66 días.  Eso quiere decir que de media, sólo tienes que obligarte y sacar la motivación de debajo de las piernas, durante un período de unos 2-3 meses.  El resto del tiempo, no será un esfuerzo: será un hábito de vida que simplemente habrás incorporado y harás sin pensar.   No me digas que no eres capaz de encontrar la fuerza de voluntad para ir 3 meses al gimnasio, has hecho cosas mucho más difíciles.  Piénsalo: tu objetivo deben ser los 3 meses, nada más.   Luego tu cuerpo dirá qué quiere hacer.

Primero formamos los hábitos.  Luego los hábitos nos forman a nosotros.

Cuanto más te esfuerzas, cuanto más sudor has invertido en lo que quieres, más difícil es rendirte. Eso quiere decir que cada día que vas a entrenar, no sólo vas a entrenar: has hecho que el día siguiente sea un poco más fácil ir.  Así cada día que vas es como un fondo de inversión de salud: cada día que inviertes, te da intereses para el futuro.

Somos lo que hacemos cada día, de modo que la excelencia no es un acto sino un hábito.

Un entrenamiento no es sólo un entrenamiento físico.  Es un triunfo personal sobre la pereza y la procrastinación.  ¡Leñe!  ¡Cada entrenamiento te hace mejor persona!  Piénsalo por un momento.  En lugar de venderte a ti mismo/a la idea de que no puedes, no tienes tiempo o lo que sea y comprarla aceptando excusas para no ser como quieres, te estás plantando y diciendo “¡No! ¡Yo necesito hacerlo! ¡Yo quiero hacerlo!”.  Estás luchando por lo que quieres, estás sentando un precedente en tu cabeza y en tu comportamiento.  Es el comienzo de un nuevo tú, que lucha por lo que de verdad quieres.

No es aptitud sino actitud lo que determina tu altitud.

¿Sabes qué?  Hoy deberías entrenar más duro. Sí.  Tanto tú como yo sabemos, que el último par de entrenamientos ya te los estás tomando menos en serio.  Vas al gimnasio, sí, pero remoloneas, bajas la intensidad en los ejercicios…  Hoy no.  Hoy ve allí y dalo todo.  Quiero que mañana tengas agujetas de las que cuesta levantar los brazos.  De las que cuesta bajar escaleras.  Pero mañana cuando las tengas, no las sufras: disfrútalas.  Sí, ya sé que es dolor.  Pero es un dolor que te recuerda que has hecho algo muy importante por ti.  Es un dolor ligero con un mensaje profundo: tú has cumplido tu propósito. Las agujetas es tu cuerpo transformándose en el cuerpo que deseas, no reniegues de ellas.  Abrázalas.  Búscalas.

Mañana ¿qué quieres tener? ¿Agujetas o remordimientos?  Nadie nunca ha entrenado y se ha arrepentido.  nadie nunca ha salido a correr y al volver a pensado “debería haberme quedado en el sofá”.  Nadie nunca ha escalado una montaña y al llegar a la cima ha dicho “que pena no haberme quedado en casa”.  El único entrenamiento del que te arrepientes es del que no has hecho.

Claro que es difícil.  Se supone que tiene que ser difícil.  Si fuera fácil, todo el mundo lo haría.  Que sea difícil es lo que lo hace tan grande.  Nadie te dijo que sería fácil.  Lo que te dijimos, lo que te digo, es que valdrá la pena.  Pero cada vez que dudes piensa lo siguiente:

Estás a un entrenamiento de distancia, de ponerte de buen humor.  De sentir el orgullo apoderándose de tu espíritu.  De ser el amo de tu destino y capitán de tu alma.

Dieta Paleolítica I

24/12/2013 por Fit Factory

Dieta Paleolítica I

La tan comentada “Dieta Paleolítica”

Hace ya más de 25 años que nació en Estado Unidos la “Paleodieta”, una forma de alimentarse basada en lo que teóricamente comían nuestros antepasados en la era Paleolítica, cuando el hombre era cazador-recolector, antes de que se  desarrollaran la ganadería y la agricultura. Esta propuesta -diseñada originalmente para mejorar la salud a través de una alimentación más natural- ha sido adaptada a los deportistas con el fin de mejorar su rendimiento deportivo. Son muchos los seguidores acérrimos de esta propuesta nutricional, y muchos también sus detractores. Algunos consideran que el término Paleodieta no es correcto y que invita a la confusión. Varios de vosotros me habéis preguntado en este blog o a través del correo electrónico sobre mi opinión de esta dieta. Como siempre, creo que tiene aportaciones muy valiosas y puntos sobre los que no estoy del todo de acuerdo. En este post y los siguientes voy a intentar daros una visión general de en qué consiste, qué pretende conseguir y cuál es mi punto de vista al respecto.

¿En qué se basa la Paleodieta?

La base principal de esta propuesta nutricional se apoya sobre la idea de que los seres humanos, a través de miles de años de evolución, hemos adquirido una serie de características  genéticas adaptadas a una forma de alimentarnos que dista mucho de la dieta que consumimos actualmente. Y, según los defensores de la Paleodieta,  es precisamente esta discordancia entre el diseño de nuestros genes y los alimentos que consumimos en la actualidad lo que ha favorecido el aumento tan alarmante de las enfermedades relacionadas con la nutrición (diabetes, obesidad, enfermedades cardiovasculares, hipertensión, etc.).

Según el Dr. José Enrique Campillo Álvarez, especialista en Medicina Darwiniana o Evolucionista, tal y como expone en su libro “El Mono Obeso” (recomiendo su lectura a todo aquel que quiera profundizar en este tema) “Nosotros somos el resultado de millones de años de evolución. Nuestros genes han evolucionado adaptando nuestro organismo a las diferentes formas de alimentación, que los cambios en el ambiente impusieron a nuestros ancestros. En consecuencia, nuestro diseño metabólico es el resultado del ajuste continuo a esos cambios. (…) Pero hoy las circunstancias ambientales y la alimentación someten nuestro diseño evolutivo a un uso inadecuado, y el organismo responde a esa presión con la enfermedad”. (Ya veremos más adelante que, a pesar de esto, el Dr. Campillo no es un defensor de la Paleodieta)

Parte de esas modificaciones genéticas son una serie de genes llamados “genes ahorradores”, que han permitido a los hombres sobrevivir en épocas de hambruna pero que, en situaciones de sobreabundancia de ciertos tipos de alimentos, dan lugar a numerosas enfermedades metabólicas.

Así, la dieta Paleolítica nace con el propósito de mejorar la salud a través de un cambio en la dieta hacia un patrón paleolítico. Esta dieta se basa en los alimentos que supuestamente consumían los hombres en la edad de piedra, cuando eran cazadores-recolectores. Los componentes principales de esta dieta son los alimentos que se cree que nuestros antepasados encontraban en el medio natural. Entre los alimentos de origen vegetal están las frutas y verduras, las raíces y tubérculos, los frutos secos y los aceites vegetales crudos. Entre los alimentos de origen animal están las carnes magras, los huevos y los pescados. La Paleodieta excluye aquellos alimentos que se introdujeron en nuestra dieta tras el desarrollo en el pasado de la agricultura y la ganadería, y más recientemente de la industrialización, como son los cereales, las legumbres, los productos lácteos, la sal, el alcohol, las carnes grasas, el azúcar refinado y los productos procesados industrialmente.

La dieta típica occidental se basa en un 70% en alimentos que no estaban presentes en la era Paleolítica (entre ellos cereales, lácteos, azúcares refinados y grasas procesadas). Los defensores de la dieta Paleolítica, tras las observaciones de los pueblos actuales cazadores-recolectores y de otras poblaciones no occidentales,  consideran que una dieta que se acerque al modelo paleolítico puede ayudar a reducir el riesgo de diversas enfermedades (enfermedad cardiovascular, síndrome metabólico, diabetes tipo 2, cáncer, etc.). Además algunos estudios actuales de intervención (en los que se compara en un ensayo controlado este tipo de dieta con otros modelos dietéticos) sugieren que la paleodieta puede inducir cambios favorables en algunos factores de riesgo como reducción de peso, reducción del perímetro de la cintura, reducción de la presión arterial, disminución de la secreción de insulina, aumento de la sensibilidad a la insulina, etc.

Los estudios de observación realizados en poblaciones que siguen un tipo de dieta más “Paleotlítico”, han mostrado unas tasas de enfermedades “occidentales” muy bajas o casi inexistentes. En cuanto a los estudios científicos sobre la Paleodieta, lo cierto es que a día de hoy, la mayoría de los estudios de intervención que se han hecho se han realizado sobre una muestra muy pequeña de individuos, que además presentaban alguna patología. Aun así, los resultados hasta ahora son bastante prometedores.

Como vemos, la base de esta propuesta nutricional son los productos naturales como frutas, verduras, frutos secos, tubérculos (patatas, boniatos, yuca…), carnes magras (preferentemente de animales criados en libertad y alimentados con pastos), algunos aceites vegetales, pescados y huevos. Quedan excluidos los azúcares refinados, las carnes grasas, las grasas y alimentos procesados. Parece una propuesta razonable, pero también quedan fuera grandes grupos de alimentos considerados habitualmente saludables como todos los cereales, las legumbres y los lácteos.

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